Francia: ¿el fin del gaullismo?

Nicolas Sarkozy, presidente de Francia, aseguró en su inicial declaración poselectoral que el país escogió el cambio. Alegar que se está en favor de las transformaciones no es inusual entre quienes llegan al poder. ¿En verdad lo cree Sarkozy? Y si es así, ¿qué es lo que quiere decir con esto? En Estados Unidos su elección se interpreta como la del presidente francés más amigable en la historia de la Quinta República. Sin duda lo es, pero, ¿significa esto que la política exterior francesa vaya a ser modificada?

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Debemos comenzar por analizar qué es lo que da cuenta de su elección. En los sistemas comiciales occidentales existen comúnmente dos partidos principales, uno más a la izquierda y uno más a la derecha. Esto es también cierto en Francia, donde la corriente principal de la derecha es representada por la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido de Sarkozy, y la corriente principal de izquierda, el Partido Socialista, cuya candidata fue Ségolène Royal. En la mayoría de las votaciones lo normal es que la base de cada partido sufrague por sus candidatos. Este es el caso en Francia, con un sistema de dos rondas. Para ganar una elección, hay tres lugares donde se localizan los votos inestables en la segunda ronda: la extrema izquierda, la extrema derecha y el centro. El centro son aquellos votantes que están preparados para cambiar de un partido a otro, y con frecuencia lo hacen. La extrema izquierda y la extrema derecha escogen normalmente entre el partido principal y el abstencionismo.

Es claro que cuando François Mitterrand ganó como candidato socialista en 1981, y luego en 1988, extrajo del centro sus votos extra. Cuando Jacques Chirac ganó como candidato de la derecha en 1995, compitió inserto en una plataforma "social" y, como tal, obtuvo sus votos adicionales del centro. Esto no fue lo que ocurrió esta vez. La extrema izquierda votó por Royal. El centro parece haberse partido del modo que comúnmente lo hace: dos tercios para la derecha y un tercio para la izquierda. De donde Sarkozy obtuvo sus votos extra fue de la extrema derecha. A pesar de la petición explícita de Jean-Marie Le Pen, principal candidato de la extrema derecha, de que sus votantes se abstuvieran masivamente en la segunda ronda, no le hicieron caso. Votaron por Sarkozy.

La pregunta es: ¿por qué sufragaron por Sarkozy? La mayoría de estos votantes son indiferentes ante las relaciones entre Francia y Estados Unidos. No les preocupa mayormente el tipo de medidas económicas que Sarkozy ha prometido. Votaron por él porque en su visión él representa la clase de posición antimusulmana que les es importante. El logró esto en tres formas diferentes. Prometió ser duro contra la delincuencia en los banlieues (los guetos franceses). Se comprometió hacer más estrictos los controles migratorios. Y se obligó a mantenerse firme contra la inclusión de Turquía como miembro de la Unión Europea. Es casi seguro que cumplirá las tres promesas y así los votantes de extrema derecha conseguirán lo que querían.

Sin embargo, ¿qué implica esto en cuanto al resto de su programa? No mucho, necesariamente. La UMP es un partido cuyas raíces históricas son principalmente el gaullismo. ¿Qué es o qué era el gaullismo? Justo después de la segunda guerra mundial, Charles de Gaulle, en su primer periodo en el poder, propuso tres cosas: la afirmación del derecho de Francia a jugar un papel independiente e importante en la política mundial; el dirigisme, especie de política económica keynesiana con un papel importante jugado por el Estado francés, y un anticomunismo interno.

Cuando retornó al poder, en 1958, se mantuvo en las tres mismas cuestiones. Cuando habló acerca de las armas nucleares francesas, afirmó que estaban diseñadas para defender Francia de tous azimuts, es decir, de todas direcciones. De Gaulle retiró a Francia de la estructura de comando de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Sin embargo, insistió siempre en que Francia estaba del mismo lado global que Estados Unidos, es decir, anticomunista. Permaneció comprometido con un Estado benefactor francés. Francia ha tenido otros cuatro presidentes desde De Gaulle. En realidad, ninguno de ellos se ha desviado de esta trinidad de posturas gaullistas -poder independiente francés, Estado benefactor, anticomunismo-, aunque sólo dos hayan reivindicado ser gaullistas.

¿Será el llamado al cambio que hace Sarkozy un repudio a esta trinidad de posturas? Lo dudo. En cuanto a Estados Unidos, afirma que Francia ha sido "arrogante" en el modo en que manejó la demanda estadunidense de intervenir en Irak, pero que concordaba con la postura básica. Esto es más bien afín a la línea de la canciller alemana, Angela Merkel: hablar más atentamente con Estados Unidos, pero proseguir con una política un tanto independiente. Merkel ha mostrado esto recientemente al usar un lenguaje suave con Washington, pero al mismo tiempo expresar su fuerte oposición a la intención estadunidense de situar dispositivos de intercepción nuclear en Polonia y la República Checa.

Es famosa la frase de lord Palmerson, secretario de Asuntos Exteriores británico a mediados del siglo XIX: "Gran Bretaña no tiene aliados permanentes; tiene intereses permanentes". ¿Cuáles son los intereses de Francia? De hecho, Francia necesita muy poco a Estados Unidos. Es más bien Estados Unidos el que necesita el respaldo francés. Los intereses primordiales de Francia son la configuración de Europa y sus relaciones con sus antiguas colonias en Africa. En Europa, los intereses de Francia se consiguen mejor mediante una continua y cercana relación con Alemania. Más que Margaret Thatcher, Merkel puede servirle de modelo a Sarkozy. Y en cuanto a las antiguas colonias africanas, éstas han manifestado abiertamente su malestar por la elección de Sarkozy, precisamente por sus posturas en relación con los asuntos que le importan a la extrema derecha francesa. Las primeras prioridades de política exterior de Sarkozy serán trabajar sus relaciones con Alemania y reparar su imagen en las antiguas colonias francesas.

Abandonar el legado gaullista no le ayudará a cumplir ninguna de esas dos prioridades. Podemos esperar que instrumente algunas medidas económicas, como eliminar la semana de 35 horas, y que promulgue varias reformas fiscales. Pero eso está lejos de destruir el Estado benefactor. También, como lema de campaña ha usado el repudio al legado del 68, que parece ser un modo en 2007 de ser anticomunista. Falta por verse lo que esto significa en términos prácticos.

En la política interna, Sarkozy se mueve para desmantelar lo más posible del grupo organizado que, siendo del centro, desea tomar distancia de la corriente principal de derecha creando un "verdadero" partido de centro. Es probable que lo logre. Y la desorganización del Partido Socialista sin duda le ayudará a confirmar su base electoral para futuras elecciones. Todo eso, sin embargo, está muy lejos de significar un quiebre fundamental con el consenso político con el que Francia ha operado desde 1945.

 

Immanuel Wallerstein, La Jornada
Traducció: Ramón Vera Herrera

 

 

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A Brussel•les, la Gran Bretanya i Polònia van aconseguir cancel•lar la idea mateixa d’unió política d’Europa

A qui li molestava la bandera blava amb les 12 estrelles que ja tot el món identifica amb la Unió Europea? A qui no li agradava l'Himne a l'alegria, aquella meravellosa obra del geni de Ludwig van Beethoven posat en música el 1824 com la seva novena simfonia, i avui himne d'Europa? Qui podia considerar vinculant que s'esborrés de la història el lema llatí "in varietate concòrdia", unitat en la diversitat?


És conegut que són els símbols els que generen les idees segons l'opinió pública. Des d'ara, per voluntat explícita de la Gran Bretanya, Europa ja no es podrà identificar amb una bandera o amb un himne. Encara que sembli absurd, l'himne també era en l'altre costat de la "línia vermella" que la Gran Bretanya no estava disposada a traspassar: els "principis irrenunciables". De la mateixa manera, Londres va exigir que la Unió retrocedeixi en assumptes de política exterior comuna. Ja no hi haurà un canceller comú, només un portaveu del consell de ministres, sense poders autònoms. Una cosa similar passa amb la "Carta dels drets": des d'ara els ciutadans de la Gran Bretanya no podran apel·lar a la Unió perquè els seus drets siguin respectats, ni els tribunals europeus podran defensar els ciutadans per sobre dels tribunals nacionals. 

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De la mateixa manera, Polònia va conduir, en nom també de la Gran Bretanya, una batalla a mort perquè romangués el criteri d'unanimitat en el vot, criteri que paralitza Europa des de que es va ampliar a 27 països. Només després de dues nits d'extenuants tractats, i amb el risc concret d'una ruptura total, es va assolir un compromís que per a Polònia i la Gran Bretanya és un triomf i per a la Unió és una derrota gravíssima. Fins el 2017 no es tornarà a parlar de vot per majoria (doble, 55 per cent dels països amb almenys el 65 per cent de la població).

 


Per segona vegada aquest mes de juny, la cancellera (primera ministra) alemanya, Angela Merkel, va assolir un compromís que és en realitat una clara derrota. Amb Bush en el G-8, es va acordar reduir la contaminació atmosfèrica en el llunyà 2050 i ara ha utilitzat el mateix esquema per a Europa. Pot dir que sota la seva conducció -era amfitriona del G-8 i presidenta de torn de la Unió Europea- no es van consumar ruptures, però això no impedeix qualificar com a fracassos les dues cimeres. Qui sap si Europa podrà sobreviure a deu anys més de paràlisi, en els quals interessos contrastants entre Estònia i Malta, o entre Dinamarca i Xipre continuaran impedint qualsevol decisió. Segurament el que queda és la idea, totalment anglosaxona, d'una Europa concebuda només com a àrea de lliure mercat, sense cessió de sobirania a organismes comuns.


En els darrers dos anys 19 dels 27 països, alguns per referèndum popular, altres per vot parlamentari, van aprovar la Constitució Europea que es va firmar a Roma el 29 d'octubre de 2004. Dos països -França el 29 de maig de 2005 i Holanda l'1 de juny del mateix any- no la van ratificar sumant els vots de les dretes nacionalistes i xenòfobes a les esquerres crítiques del neoliberalisme. Ara, per voluntat de la Gran Bretanya, l'anomenada Constitució europea queda per a la història. És precís preguntar-se -malgrat que resulti incòmode- què hagués passat en termes d'imatge internacional si un país o un bloc de països en qualsevol altre lloc del món hagués donat un espectacle tan vergonyós, firmant una Constitució davant el món i després retirant-la silenciosament.

El que queda. Hi hagué un temps en què si algú no volia participar d'una festa, senzillament no hi anava. Ara, en la política internacional és precís anar-hi i destrossar la casa de qui et va convidar. És el que van fer l'ara ja ex primer ministre britànic Tony Blair, com a últim acte de la seva cursa anti-europea, amb l'ajuda dels bessons Kaczynsky, els dirigents polonesos de la dreta que al seu país van pretendre prohibir els Teletubbies, acusats de promoure l'homosexualitat.


El primer ministre italià, Romano Prodi, que va ser comissari europeu durant cinc anys, va ser el que va utilitzar les paraules més clares. Va parlar de vergonya, de pèrdua d'esperit europeu i va culpar obertament la Gran Bretanya. Per als europeistes, la derrota és duríssima. Les alternatives són poques. Queda la idea d'una Europa a dues velocitats: un grup de països més cohesionat que vagi dirigint-se endavant de la forma més ràpida possible cap a estructures comunes. En aquest grup avui dia estaran segurament Itàlia i Espanya entre els grans; Bèlgica, Àustria, Hongria i Grècia entre els mitjans i alguns dels petits. Sense França i Alemanya no es fa res, però una avantguarda europeista -voluntarista-, si no es troba ancorada als tractats, queda subjecta a la roda dels governs nacionals, avui europeistes i demà qui sap. Queda l'Europa à la carte, amb geometria variable, és a dir, la possibilitat que grups restringits de països es donin eines comunes malgrat els altres. El propi euro, que des de l'1 de gener substituirà la lira maltesa i serà ja moneda comuna de 14 països, és un exemple en aquest sentit.

 


Factors del fracàs


Europa cau víctima d'almenys dos factors: primer el seu gegantisme, amb 27 països, que li impedeix avui ajudar els més pobres com es va fer en el passat; segon, l'adhesió d'alguns dels antics països de l'Europa oriental, com Polònia i la República Txeca, a una idea d'Occident més nord-americana que europea. Avui Europa, sense Constitució i bloquejada amb un vot per unanimitat durant una dècada més, torna a ser el que sempre els anglosaxons van voler que fos, una àrea de lliure comerç i res més, que no vulneri, la primacia global dels Estats Units. Una Europa sense ànima ni vida pròpies, que col·loca el mercat per sobre dels drets. Missió complerta, míster Blair.

 

Gennaro Carotenuto

*L'italià Gennaro Carotenuto és professor d'Història del Periodisme i Història Contemporània a la Facultat de Ciències de la Comunicació de la Universitat de Macerata (Itàlia), estudiós de política internacional, règims dictatorials i Història Contemporània d'Amèrica Llatina. www.gennarocarotenuto.it

 

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Joan Carretero presenta Reagrupament.cat com a “alternativa creïble”

El líder del moviment crític intern d'ERC Reagrupament.cat, Joan Carretero, ha postulat avui formalment aquesta corrent com a "una alternativa creïble" a l'actual direcció del partit. Per a començar, Carretero ha presentat avui una proposta detallada de programa polític i algunes mesures per a incorporar en els estatuts del partit, com la no coincidència entre dirigents del partit i responsables institucionals.

En un acte a l'Auditori de Barcelona, al qual hi han assistit uns 500 militants i simpatitzants d'ERC, Carretero ha exposat un projecte polític detallat i centrat en "primar l'eix nacionalista per sobre de l'eix dreta-esquerra" i ha plantejat també diverses propostes per a la renovació formal d'Esquerra.

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 "Fa falta un relleu en la direcció del partit. Tot i que els darrers dies hi hagin hagut maniobres polítiques -en al·lusió especialment a la conferència del secretari general d'ERC, Joan Puigcercós-, no fa falta només un lífting dels mateixos líders que ens han portat a la pèrdua de credibilitat", ha afirmat.

Nova estratègia

Per a Carretero, la nova estratègia del partit ha de quedar registrada per escrit fins i tot als estatuts del partit, que, segons ha opinat, haurien de deixar clar que "els màxims responsables del partit no han d'estar al Govern ni en cap altra institució" per a "vetllar pel bon funcionament del partit i perquè l 'actuació d'ERC dins les institucions sigui eficient i rigorosa" envers els objectius sobiranistes d'Esquerra.

A més, Carretero ha proposat avui establir un màxim de dos mandats de quatre anys per als líders del partit i que almenys un terç de la Permanent Nacional no tinguin càrrec de representació pública.

"Fa falta un relleu en la direcció del partit", ha assegurat Carretero

En una proposta àmpliament aplaudida pels assistents, Carretero ha apuntat que "els treballadors del partit" a les institucions i organismes públics "no poden tenir càrrecs en la Permanent, ni en l'Executiva o en el Consell Nacional" d'ERC.


Assemblea anual de federacions

Carretero ha plantejat també convocar una assemblea anual de les federacions regionals per a "informar, debatre i votar" tota l'acció dels representants d'ERC al Govern de la Generalitat, al Parlament i als organismes supramunicipals.

Totes aquestes propostes de Reagrupament.cat, al costat del manifest fundacional que ha llegit el dirigent i alcalde d'ERC Jaume Fernández durant l'acte, es lliuraran la setmana que ve a la direcció d'ERC per a iniciar el procés de constitució formal com a corrent intern d'ERC, per al que tenen un termini de sis mesos.

Tot i així, Carretero ha deixat clar que Reagrupament.cat "vol ser alguna cosa més" que una corrent interna, per a convertir-se "en una alternativa real i creïble" a l'actual direcció "que iniciï el camí per dur ERC a ésser la primera força política catalana. No n'hi ha prou amb consolidar-nos com a tercera posició".

"Ni som com som, ni som els més savis", ha apuntat, en al·lusió a l'eslògan escollit per la direcció republicana durant les passades eleccions autonòmiques, i ha deixat clar que l'escissió no és una opció: "No hem militat en un altre partit ni volem militar en un altre partit que no sigui ERC, però volem que ERC, sense renunciar al passat, creixi per a ésser força hegemònica i decisiva per a dur a Catalunya cap a la independència".

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Què fer amb les deslocalitzacions?

 

Poques vegades com en els tancaments i acomiadaments massius per part d'empreses multinacionals es fa tan evident la contradicció central entre el caràcter social i col·lectiu de la producció i el caràcter privat de l'apropiació, i de la presa de decisions, en l'economia capitalista.

 

La decisió de la multinacional nord-americana Delphi de tancar la seva planta de Puerto Real torna a encendre el debat sobre què fer front a la destrucció massiva d'ocupació provocada per la decisió de les grans empreses multinacionals de deslocalitzar total o parcialment la seva producció, generalment a països de l'Est d'Europa, d'Àsia o del Nord de l'Àfrica, on el cost de la força de treball i les condicions fiscals els asseguren la multiplicació dels seus guanys.

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Un problema de naturalesa internacional


El sistema capitalista es regeix per la producció per al guany, explotant per força de treball amb aquesta finalitat. Aconseguir la major producció possible amb el mínim cost de la força de treball assegura un major nivell de beneficis. Les grans empreses multinacionals actuen mundialment i, en el marc de la divisió internacional del treball, busquen les millors condicions per a l'acumulació de capital, aprofitant la desigualtat salarial, la legislació social o els sistemes fiscals que els siguin més favorables per establir els seus centres productius, condicions que els asseguren els governs burgesos dels diferents països en els quals s'estableixen. Casos com els de Lear, Samsung, Philips, Braun o ara Delphi són il·lustratius.


En ocasions les multinacionals amenacen amb deslocalitzar de manera total o parcialment la producció a altres plantes de la pròpia multinacional o condicionen la fabricació d'un nou producte a l'acceptació de retalls salarials o de drets laborals per part dels treballadors. Pràcticament tots els grans fabricants d'automòbils de l'Estat Espanyol -com Seat, Nissan, Renault, Ford o Opel– vénen utilitzant aquesta estratagema per aconseguir dobles escales salarials, flexibilització i augment de jornada, majors ritmes productius…


Desgraciadament el sindicalisme combatiu mostra un gran retard en la resposta a aquestes agressions de dimensió internacional. En aquest i altres assumptes que afecten internacionalment a la classe treballadora, com l'atac a les pensions públiques que es ve produint a escala europea, el caràcter burocràtic i conciliador del sindicalisme dominant, a Europa agrupat entorn de la CES (Confederació Europea de Sindicats), actua com un fre a l'hora d'organitzar una resposta unificada, ja sigui en l'àmbit d'una empresa multinacional o a l'hora de prendre iniciatives de solidaritat en defensa de les condicions laborals més avançades. Pel cap alt prenen alguna iniciativa que, com en el cas de l'acció de solidaritat europea amb Delphi acordada per la CES, no passa de ser testimonial i amb escassa participació real.

Destrucció massiva d'ocupació industrial


El tancament de plantes o la reducció dràstica de la producció acaba originant, a més de la pèrdua de milers d'ocupacions directes, la destrucció massiva d'un encara major nombre de llocs de treball indirectes: es calcula que per cada ocupació directa es generen entre dos o quatre llocs indirectes segons el sector que es tracti. Amb l'agreujant que, en tractar-se en la majoria de casos de petites empreses sense cap garantia legal davant dels acomiadaments i sotmeses a alts percentatges de temporalitat, els acomiadaments resulten fàcils i pràcticament gratuïts.


Segons quina sigui la font, es calcula que les reestructuracions en grans empreses del sector industrial han provocat des del 2000 fins ara una destrucció d'entre 30.000 i 50.000 ocupacions directes a l'Estat Espanyol, és a dir, entre el 8% i el 15% del total de treballadors del sector, a qui caldria, sumar unes altres aproximadament 100.000 ocupacions indirectes, amb una especial incidència a Catalunya amb gairebé el 40% de l'ocupació afectada.

 


La política dels grans sindicats i dels governs


Davant aquest estat de coses la política dels grans sindicats és la d'acceptar com a inevitable la destrucció massiva d'ocupació negociant a canvi, de vegades sota la fórmula de "baixes voluntàries", prejubilacions i indemnitzacions per als treballadors indefinits -obtenint amb això sucosos ingressos- i la contractació d'empreses encarregades d'intentar recol·locar els treballadors acomiadats (els anomenats "plans socials"). En aquest mercadeig econòmic els treballadors de les empreses auxiliars i eventuals sempre queden abandonats a la seva sort.


Per la seva part, els governs autonòmics o central, responsables, en darrer terme de l'acceptació o rebuig dels Expedients de Regulació d'Ocupació, acaben també donant per bo el col·lectiu acomiadat per reestructuració de la producció o per deslocalització, malgrat haver contribuït amb diners públics i rebaixes fiscals als beneficis d'aquestes empreses.

 


Com en Delphi: no hi ha sortida sense expropiar els expropiadors


Poques vegades com en els tancaments i acomiadaments massius per part d'empreses multinacionals es fa tan evident la contradicció central entre el caràcter social i col·lectiu de la producció i el caràcter privat de l'apropiació, i de la presa de decisions, en l'economia capitalista.


En aquest sentit el cas de Delphi és ejemplificador. Una empresa multinacional instal·lada tres dècades enrere, amb tota sort de finançament i ajuts públics, que s'ha enriquit amb l'esforç de milers i milers de treballadors, emprats directament o a través d'altres empreses al seu servei, decideix tancar la planta a la recerca de majors beneficis en altres llocs, burlant fins i tot el seu propi compromís de continuar fins al 2010 i iniciant un procés de fallida judicial després de descapitalitzar impunement i amb tot tipus d'artificis l'empresa.


Quina és la sortida? Acceptar, com fan les organitzacions sindicals, el tancament de Delphi com un fet consumat i inevitable, intentant aconseguir el màxim de compensacions econòmiques per a una part dels acomiadats, deixant tirats als treballadors eventuals i de la indústria auxiliar? Confiar en què noves empreses, una altra vegada subvencionades amb diners públics, s'instal·lin a la zona, per crear nova ocupació, precari i escàs?


El tancament de Delphi, independentment de com el caracteritzi la legislació actual, és un delicte social que, en nom de l'interès general, és a dir, de l'ocupació i el dret a la supervivència dels qui ha generat i genera la riquesa amb el seu esforç, i del futur laboral de les noves generacions de treballadors, exigeix prendre mesures que assegurin la seva continuïtat. El govern pot i, si Delphi persisteix a marxar, ha de nacionalitzar l'empresa i posar-la sota el control dels propis treballadors, que són els primers interessats en assegurar el seu funcionament i continuïtat. Aquesta mesura elemental, per si sola, no garanteix la continuïtat d'una producció que requerirà del manteniment de la demanda però sí que, en l'immediat, assegura la continuïtat dels llocs de treball directes i indirectes i permet replantejar-se la producció en defensa de l'interès col·lectiu, a més de constituir una saludable mesura de justícia social davant l'espoli i la prepotència del capital i d'obrir perspectives de futur per a la classe treballadora davant de l'ofensiva neoliberal de la patronal.

 

Teo Navarro, Rebelión

 

 

 

 

 

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Catalunya pacta

Lluny queden els anys de les majories absolutes als ajuntaments. Socialistes o convergents, el mapa municipal català era un repartiment de feus electorals. Fa vuit anys ja es va produir la ruptura d'aquest model bipartidista. Va ser quan Esquerra va irrompre als ajuntaments. Des del 1999, doncs, ja era cosa de tres o, en el cas de la Catalunya més urbana, inclús de quatre, amb Iniciativa.

Durant aquests dos últims mandats s'han anat produint moviments en el mapa municipal del Principat. I els comicis del 27-M han estat l'eclosió d'aquests moviments. Han passat coses curioses. Majories absolutes inesperades. Patacades també imprevisibles. Algunes de sospitades. I un replantejament del format anomenat tripartit. Des d'aquest dissabte n'hi ha molts, de tripartits. No només d'esquerres.

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El tripartit de Barcelona (assaig del que es va copiar a la Generalitat), per exemple, ha fet aigües. I només es conserva el de Girona, en les capitals de demarcació. A Lleida, el PSC té majoria absoluta. I a Tarragona, la desaparició d'ICV ha deixat un bipartit PSC-ERC. Els socialistes s'apoderen, doncs, dels quatre logos que lluiran avui en algun diari estatal quan intenti mostrar en un mapa el repartiment d'alcaldies entre PSOE i PP. A Catalunya, tot socialista.

Les quatre alcaldies de les capitals de demarcació són socialistes. Però aquests logos no poden amagar una certa sacsejada. CiU, tot i no governar la Generalitat, ha recuperat posicions i ha tornat a alcaldies perdudes fa 8 o 12 anys. També ha entrat en governs que mai de la vida hauria dit: Badalona. O ha recuperat en l'últim moment ajuntaments on el PSC ha estat el més votat: Blanes, per exemple.

La Catalunya municipal és més heterogènia que mai, malgrat els logos. Hi ha pactes de tots els colors: CiU amb ERC (a La Seu i Tortosa) i CiU amb el PSC (a Banyoles), tripartits a banda (com a Mataró o Manresa). També n'hi ha de curiosos, que responen a lògiques locals: ICV amb CiU i el PP. A Cerdanyola del Vallès, per posar un cas. I així fins als casos més rars que ens puguem imaginar: ERC amb el PP, trànsfugues precoços, etcètera. Anècdotes al marge.

Ara vindran els consells comarcals i les diputacions. En el cas d'aquestes últimes tot sembla força clar: presidència socialista a Barcelona amb tripartit d'esquerres, presidència nacionalista a Tarragona amb suport dels conservadors espanyolistes, i presidència independentista a Lleida i Girona amb l'ajut interessat dels socialistes a canvi d'enviar CiU a galeres.

Per cert, ahir, en força ajuntaments es va qüestionar el sentit democràtic d'alguns pactes que marginen la força més votada a l'oposició. Hi puc estar d'acord, relativament. Però com que tots ho han fet… I com que les regles del joc les marquen els mateixos polítics, poca llàstima em fan. Només han de fer una cosa: posar-se d'acord tots plegats per canviar les regles, si realment ho volen. Que es respecti la llista més votada (a pertot i per llei!). Però per què ningú no parla ja de llistes obertes? O és que ahir no tocava, això?

Amb aquest apunt concloc la categoria de Municipals 2007.

Peu de (la meva) foto: les mans de la regidora Lorena Sánchez, ahir amb els vots del ple de constitució de l'Ajuntament de Calella: 9 a favor de Josep Maria Juhé (PSC) [bloc], 7 per Montserrat Candini (CiU) [bloc] i 1 en blanc, el de l'edil del PP.

Saül Gordillo, (web) és periodista.

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Avui faig 30 anys…

Doncs si, ja en van 30. Vaig néixer en bona data, sempre ho he dit. Fruit de casualitat o no. Vaig baixar de la figuera quan en aquell moment, fa trenta anys, a l’estat espanyol es celebraven les primeres eleccions postfranquistes. Uns a aquesta farsa li diuen “les primeres eleccions democràtiques”. Uns altres, com jo, les primeres eleccions postfranquistes. I a dia d’avui els poders fàctics ho celebren, perquè aquella maniobra va permetre homologar el règim a Europa per a entrar en el club de les superpotències que s’anava articulant en el vell continent. Tot i així, aquest suposat canvi polític molts sabem molt bé que no va ésser ni molt menys una ruptura, sino una reforma. Que encara que les formes hagin canviat, el fons és el mateix.

 

Què es sent amb 30 anys? El component polític és inevitable, per això m’he vist obligat a citar-lo. Potser si jo hagués nascut en algun altre indret, tindria un altre referent per a contextualitzar la meva arribada al món. Però la casualitat m’ha donat això, i hi ha coses que no les podem triar. Res ha canviat, en tot cas, s’ha evolucionat, però el canvi no el veig enlloc. Continuem amb un règim polític amb un sistema judicial que controlat per l’extrema dreta, aquesta és la que segueix portant les regnes. Només cal veure com està creixent l’extrema dreta a Europa i en canvi a l’Estat espanyol aquest rebrot no es produeix. L’única explicació que té és que… com pot rebrotar un moviment polític que mai ha mort? A més, grups com la Plataforma per Catalunya o Ciutadans, són intents de protagonisme de grups aillats, però tots giren entorn del PP i grups feixistes afins.

 

A nivell personal, 30 anys… Els suficients per a entendre la vida. Aquest cop sense il·luminacions ingènues. Ja parteixes d’una experiència, d’una base, i a partir d’aquí aquest és el moment de començar a caminar aplicant el que el passat t’ha ensenyat. En aquesta nova etapa ja no valen les improvisacions, ni l’excusa de la inexperiència. És l’hora de la determinació. I a la vegada, els problemes que vindran ja són diferents. Tot i així sóc conscient, que la societat actual és tan falsa i tan descaradament freda, que cadascú ha de saber interpretar, en aquestes alçades, el dia a dia, i ser tu mateix qui marca el camí i la direcció.

 

Us deixo un enllaç a un escrit (dividit en dues parts) que vaig escriure el mes de Març de l’any passat. Aquesta és la meva forma d’entendre la vida i així és com encaro el dia a dia. Suposo que quan arribi als 40 ja tindré temps per a retocar-lo… si el meu pensament aleshores canvia gaire  :-)   -  Vida… (reflexions capgirades) ( I / II )

 

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Aniversari

Aquesta és la realitat: fa trenta anys no vaig poder votar a la meva opció política i ara, trenta anys després, tampoc no vaig poder en igualtat de condicions. És a dir, en aquest aniversari de les eleccions anomenades democràtiques a l'Estat espanyol, trenta anys, no ha canviat gens. Per tant són celebracions cíniques, que amaguen la veritat, perquè acaba de saber-se que s'ha denegat la revisió del judici de l'anarquista Salvador Puig Antich en el Tribunal Suprem a causa dels vots d'uns ex-generals de l'exèrcit espanyol, és a dir que estem com sempre, amb els poders fàctics i el lent franquisme al capdavant dels destins d'un Estat amb himne sense lletra, al qual segurament el gran patriota nacional aznarista Jon Juaristi se'l posarà, sempre que paguin bé.

[@more@]

 

Això sí, tenim més autopistes, autovies i altres fons reservats de ciment i asfalt, més col·locats a dit en els entramats institucionals i unes televisions que donen esgarrifor. Però la mateixa jerarquia eclesiàstica que portava sota pal·li el generalito continua intentant desestabilitzar i els banquers que s'han enriquit continuen manant molt i alertant els innocents hipotecats. Ells que saben molt bé per on els destins de l'euro i el dòlar venen les seves seus per a fer caixa, per la qual cosa la bombolla immobiliària s'està punxant encara que tots vulguin treure les seves plusvàlues ràpidament abans del desastre final.

Els micròfons indiscrets ens col·loquen davant del tangible: els polítics en termes generals són uns frívols, i el que el monigot de l’Aznar confessi que té «una pregunta absurda» per fer en una sessió de control al Govern és un símptoma més del seu poc fonament, que tot és una mala reproducció falsa. Saben els aznaristes que mentre estiguin Pepiño Blanco i Rodríguez Zapatero les seves opcions ideològiques estan ben representades. El que els molesta ara mateix és no manejar més els diners i les grans requalificacions. Si ho dubteu feu una ullada a l'últim «59 Segundos», on el debat va ser absolutament monotemàtic, restringit i de vols molt baixos. Fins i tot Javier Rojo va estar per sobre dels seus palmers o els seus detractors. Amb això està tot dit.

 

Raimundo Fitero, Gara

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Generación posmoderna

La posmodernidad no niega la modernidad, sino que más bien celebra sus conquistas, como el positivismo inherente a las ciencias, la razón tecnocientífica para pontificar sobre la intuición y la inteligencia, el triunfo del capitalismo en sus versiones neoliberal y, ahora, neofascista, contraponiendo, por vía de la guerra, el fundamentalismo económico -el capital como valor supremo- al fundamentalismo religioso.

Ante el darwinismo socioeconómico, la cultura se sumerge en una crisis profunda. Los valores monetarios del mercado se sobreponen a los valores morales de la ética. Se silencian los grandes relatos, se desacelera la historia como proceso, agonizan las ideologías críticas. El futuro retrocede ante el imperativo de perennización del presente. Todo se congela en esa idea absurda de que la vida es ‘aquí y ahora’. La vejez es vista como enfermedad y la muerte como abominación. La felicidad queda reducida a la suma de placeres, y los bienes finitos son más codiciados que los infinitos.

[@more@]

 
 
Se sabe lo que no se quiere, no lo que se quiere. Las utopías se cayeron con el muro de Berlín. Mayo del 68 no logró expandirse más allá de las fronteras del cuerpo liberado del peso de la culpa. Los proyectos revolucionarios quedaron como la foto del Che, colgada en la pared o serigrafiada en una camiseta. “Hay tiempos en que ni los santos están a la altura / de la medida de la maldad. / Hay tiempos en que son los jóvenes los que enferman. / Hay tiempos en que está ausente el encanto. / Y hay moho en las sonrisas. / Y sólo el azar extiende los brazos / a quien busca abrigo y protección”, canta Renato Russo.

Hegel nos enseñó a pensar la realidad y su discípulo Marx a transformarla. Se olvidaron de la enseñanza bíblica de que es necesario cambiar el corazón de piedra en corazón de carne. Lo nuevo, en la ciencia y en la técnica, no hace nuevo el corazón humano, asolado ahora por el sentimiento de impotencia, de fatalismo, de cinismo. Es la cultura del gran vacío respirada por los jóvenes de hoy. Caminan de Prometeo a Narciso y, en medio del camino, dejan al margen el heroísmo de Sísifo. No les importa que la piedra ruede monte abajo, les importa disfrutar de la vida.

Rendidos ante las exigencias de construir algo nuevo, olvidados Hegel y Marx, los cambios históricos soñados por mi generación del 68 ahora se reducen al cuerpo, a la moda, a los gestos y caprichos individuales. En los escaparates la literatura libertaria es sustituida por esoterismo, astrología y autoayuda. Puesto que la sociedad es inmutable, hay que disfrutarla. Y ya que no se puede cambiar el mundo, al menos hay que encontrar terapias literarias que sirvan de antídoto contra un profundo sentimiento de frustración y derrota.

En su ansia por eternizar el presente se buscan artificios que prolonguen la vida: ejercicios, dietas, vitaminas, cirugías estéticas… Urge mantenerse eternamente joven. Vejez, arrugas, obesidad, canas, músculos flácidos, pérdida del vigor juvenil y de belleza física: he ahí los fantasmas que asustan al alma lúdica, lujuriosa, de quien no sabe qué rumbo imprimir a la existencia. Como pregona el Manifiesto Hedonista (E. Guisan 1990), “el goce es el alfa y la omega, el principio y el fin”.

Se privatiza el existir, se encierra en un individualismo que se jacta de su indiferencia ante los dramas ajenos, y predomina la insensibilidad ante las cuestiones colectivas. La ética cede el lugar a la estética. La política es mirada con disgusto, y la vida como un videoclip anabolizado por el dinero, la fama y la belleza.

Surge la primera generación sin culpa, despolitizada de compromisos, repleta de jóvenes aburridos, escépticos, insatisfechos, fragmentados. Generación con una reducida capacidad de asombrarse, de entusiasmarse, de comprometerse. Una generación desencantada. “Vivo en el número siete, / calle Melancolía, / quiero mudarme hace años / al barrio de la alegría. / Pero siempre que lo intento / ha salido ya el tranvía / y en la escalera me siento / a silbar mi melodía” (J. Sabina).

Ahora cada cual tiene su verdad y nadie se incomoda con la verdad del otro. Ni se deja cuestionar por ella. El diálogo cara a cara es descartado a favor del diálogo virtual por Internet, en que cada participante puede fingir lo que no es y disfrazar su baja autoestima. En las relaciones personales se invierte el itinerario de mi generación, que iba del amor al sexo; ahora se va del sexo al sexo, con la esperanza de que quizás surja el milagro del amor.

En este nebuloso mundo posmoderno la visión queda oscurecida. Se pierde la dimensión del bosque, se ve apenas uno que otro árbol. Por eso se indigna uno con la violencia urbana y se clama por la reducción de la mayoría de edad penal y por la pena de muerte. ¿Quién se indigna contra la violencia estructural de una nación que condena a millones de jóvenes a la desescolarización precoz y al desempleo?

Sirva de (mal) ejemplo la Justicia de Bush, que condenó a cien años de cárcel al soldado que, en Iraq, estupró y mató a una joven de 14 años. Pero mientras tanto una lluvia de bombas ‘made in USA’ segaba la vida de 700 mil iraquíes, sin distinguir inocentes, niños o ancianos. ¿Quién responderá por tanta atrocidad?

 
 
 
 
Frei Betto, Alai-amlatina
 
(Traducción de J.L.Burguet)

* Frei Betto es escritor, autor de “Trece cuentos diabólicos y uno angelical”, entre otros libros.

 
 
 
 

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En què l’ha encertada Zapatero?

Va ser ell mateix qui va marcar-se objectius desmesurats si guanyava les eleccions. Les va guanyar i no els ha complerts. José Luis Rodríguez Zapatero vencia Mariano Rajoy com a conseqüència d’una carambola política. Hi va haver un gran atemptat, lligat directament a la política internacional de José María Aznar i al seu paper de comparsa innecessària en la guerra dels Estats Units contra Saddam Hussein, i el govern del Partit Popular no va saber reaccionar.La majoria dels espanyols van percebre que l’equip d’Aznar dubtava, confonia o mentia. Després d’un terrabastall tan dramàtic va perdre qui no va saber inspirar confiança, qui no va saber transmetre honestedat i seguretat.I va guanyar l’altre. Sense més mèrits que ser allà en el moment oportú.

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Quines van ser les grans propostes polítiques de José Luis Rodríguez Zapatero? La més ràpida i fàcil: la retirada de les tropes espanyoles de l’Iraq. La va complir. Però després ha estat incapaç d’estructurar una política internacional sòlida i solvent. José María Aznar es va enemistar amb els grans Estats de la Unió Europea, va desplegar una política comunitària basada en la reclamació descarada d’ajudes i subvencions, i es va alinear sense prou força militar al darrere que avalés l’exhibició d’orgull patriòtic amb la política agressiva de George W. Bush.Zapatero ha estat incapaç de marcar línies mestres pròpies a la Unió Europea. Espanya s’ha diluït en un nou context en què calia una gran habilitat i marcar posicions al costat d’Alemanya. No ha sabut tampoc trencar el gel amb l’administració nord-americana i, finalment, no ha deixar de fer picades d’ull del tot prescindibles a dèspotes i cabdillets sud-americans que justifiquen els seus abusos amb etiquetes pretesament d’esquerres.

La segona i la tercera propostes implicaven moltes més complicacions. No resultaven tan fàcils. El candidat socialista es va comprometre, quan encara no havia guanyat les eleccions, a resoldre l’encaix territorial de l’Estat. Missió de titans. Per aconseguir-ho va impulsar la reforma de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya i va proclamar que acceptaria la proposta que aprovés el Parlament. En l’altre front conflictiu es va declarar partidari de calmar les aigües amb el nacionalisme basc i després, una vegada instal·lat al poder, va acceptar les propostes procedents d’una ETA debilitada per arribar a consolidar un nou procés de pau. En els dos àmbits la improvisació ha guanyat l’encert. I l’optimisme de la voluntat ha estat tristament superat pels resultats d’una acció política insolvent.

José Luis Rodríguez Zapatero podia haver optat per no ficar-s’hi, però amb temeritat i amb inconsciència va desplegar un intent d’estratègia feta d’intuïcions i emparada en la bona sort que semblava haver-lo acompanyat fins fa un any. Al final, ETA ha tornat al seu camí habitual, ha declarat suspès l’alto el foc i ha deixat en l’evidència més descarada el voluntarisme erràtic de Zapatero.

L’actual president del govern espanyol ha envescat tots els partits polítics catalans. Va enganyar Josep-Lluís Carod-Rovira i Esquerra Republicana fent-los pujar a un tren federal ple de falsos abaixadors i estacions. El tren republicà no es va moure de l’estació. Després va convèncer Artur Mas per acceptar un Estatut a la baixa fent-li creure que arrossegaria el PSCperquè acceptés com a president de la Generalitat el guanyador de les eleccions. Va enredar igualment Pasqual Maragall i acabarà entrampant també José Montilla vés a saber en quin moment. La pitjor part d’aquesta història és que Zapatero ha decebut també els milions de catalans que se’l van creure.

En el front basc el president espanyol ha portat el no nat procés de pau a un atzucac. Va pactar amb ETA unes gestos que implicaven enfrontar-se obertament amb el Partit Popular. Va aguantar la tensió només a mitges i finalment, una vegada més, no va convèncer ningú.

És cert que calia intentar-ho. L’Estatut i el procés de pau. És cert també que contra la política centrípeta i espanyolitzadora del PP, el PSOE obria un camí d’esperances.Tan relatives i matisades com es vulgui, però esperances. I és finalment cert que no hi ha miracles i que tot plegat no ha conduït enlloc. Espanya continua ben desencaixada, el PSOE ha perdut quatre anys al govern i el PP sembla haver-se enfortit amb tant de malabarisme desconcertant. Encara hi ha una cosa pitjor. La política de Zapatero és un desastre, però l’alternativa és pitjor. I a Catalunya ningú sap què dir ni què fer.

 

Vicent Sanchís, Avui 

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Las ONG, nuevo brazo de la diplomacia estadounidense

El mundo vive hoy al ritmo de la CNN. Lo que importa no es la realidad de una revolución o de un golpe de Estado sino la imagen que se da del hecho. Es por eso que ciertas organizaciones no gubernamentales están siendo llamadas hoy no solamente a informar sino a intervenir directamente en el seno de los regimenes, como caballos de Troya.

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Aunque los recientes sucesos de Georgia y Ucrania fueron calificados de «revoluciones», la realidad es otra ya que su objetivo no era un cambio de sociedad sino, únicamente, provocar cambios de gobierno favorables a los aliados de Estados Unidos. Las protestas y los movimientos callejeros fueron organizados por ONGs financiadas y dirigidas, directa o indirectamente, por Washington conforme a un plan expuesto hace más de un año en un informe oficial de la USAID. En unos años, ciertas ONGs se han transformado en caballos de Troya del departamento de Acción de la CIA.

El derrocamiento del presidente georgiano Eduard Chevarnadze, en noviembre de 2003, y la ascensión al poder de Viktor Yuschenko en Ucrania, en diciembre de 2004, consagran, según la mayoría de los politólogos europeos, el triunfo de la sociedad civil democrática en los antiguos satélites soviéticos.

Al oír las loas de la llamada «prensa occidental», parece que no puede uno menos que alegrarse de la forma en que los pueblos sometidos por la antigua URSS toman hoy el destino en sus manos y se unen, es debido, al único bando justo, representado por -no hay más escoger- Occidente, Europa o la OTAN.

Todo ello, gracias al formidable trabajo de terreno y de movilización que hicieron numerosas organizaciones no gubernamentales o extranjeras para convencer a los georgianos, los ucranianos y, quizás mañana, a los bielorrusos, de que es importante hacer valer sus propios derechos.

La realidad es más compleja y seguramente mucho menos idílica. Parece en efecto que, conforme a la línea de las teorías del politólogo estadounidense Gene Sharp, desarrolladas en el seno de la Albert Einstein Institution [1], Estados Unidos elaboró desde el final de la guerra fría una nueva doctrina de golpes de estado soft mediante la utilización de técnicas no violentas.

Inspirándose en la eficacia de las luchas políticas que desarrolló en la India Mohandas K. Gandhi, Washington trata desde hace alrededor de diez años de derrocar los gobiernos que no le gustan mediante un dispositivo que le garantice el apoyo de la opinión pública internacional.

En el centro de la nueva doctrina, las organizaciones no gubernamentales, tan populares ante los medios de difusión, juegan un papel esencial. Como señala el periodista de Counterpunch Jacob Levich, «las organizaciones no gubernamentales -asociaciones teóricamente independientes y con la reputación de humanitarias, conocidas bajo de la denominación de ONG- están ya abiertamente incorporadas a la estrategia de conjunto de Washington para consolidar su supremacía global» [2].

El hecho de que la mayor parte de las ONG, sobre todo las más importantes, sean financiadas por fondos «privados-públicos» no es nuevo. Hace tiempo que las agencias gubernamentales de ayuda tienen como objetivo subvencionar, por lo menos parcialmente, organizaciones humanitarias especializadas en el desarrollo. Numerosas ONG aceptan igualmente fondos provenientes del Open Society Institute de George Soros aún cuando los lazos de este último con la diplomacia subterránea estadounidense son bien conocidos [3].

Sin embargo, durante muchos años el carácter dudoso de esos financiamientos -que ponen en tela de juicio la definición misma de lo que debe ser una organización no gubernamental- no tenían influencia real en la integridad con la estas realizaban sus actividades. La cantidad de ONG que apoya, por ejemplo, el Open Society Institut excluía la utilización de esa vía para establecer un control sobre los numerosos proyectos en marcha [4].

Sin embargo, las cosas cambiaron desde principios de los años 2000, y el cambio fue deliberado. En el pasado, Estados Unidos acostumbraba a financiar grupos políticos y guerrillas armadas, así como sindicatos [article123396]» , por Paul Labarique, Voltaire, (…)" href="http://www.voltaire net.org/article1 23804.html# nb5" name=nh5>5]. A partir de la llegada de George W. Bush al poder, en enero de 2001, las ONG fueron integradas poco a poco al aparato estadounidense de ingerencia.

La idea se fue imponiendo, primero en algunos think tanks [Centros de investigación, propaganda y divulgación de ideas, generalmente de carácter político] neoconservadores, luego en el seno de la United States Agency for International Developpment (USAID) [6].

Esta agencia gubernamental estadounidense, dependiente del Departamento de Estado, es el equivalente del ministerio francés de Cooperación. Fundada por John F. Kennedy en 1961, la USAID «apoya el crecimiento económico equitativo y a largo plazo y promueve la política exterior estadounidense apoyando: el crecimiento económico, la agricultura y el comercio, la salud, la democracia, la prevención de conflictos y la ayuda humanitaria».

Para ello, la USAID debe seguir directivas del Departamento de Estado y es financiada por fondos públicos. Su acción en el terreno consiste principalmente en redistribuir esos fondos en los países que Washington desea «ayudar», sobre todo a través de organizaciones no gubernamentales [7].

La llegada al poder de una administració n belicista en enero de 2001 no podía dejar de tener consecuencias para un organismo tan ligado a la política exterior estadounidense. Sobre todo si se tiene en cuenta que el director de l'agencia, Andrew S. Natsios, está muy ligado al nuevo equipo de gobierno. Adepto del «conservadurismo compasivo», Natsios fue miembro del equipo que dirigió en 1980 la campaña electoral de George H. W. Bush, quien lo nombró después, en 1988, en el Buró de Ayuda para las Catástrofes en el Extranjero antes de que Natsios se sumara a la asociación caritativa cristiana WorldVision a partir de 1992 [8].

A la par de la Casa Blanca, la USAID modificó por tanto su relación con las ONG para integrarlas progresivamente al aparato de ingerencia articulado alrededor del conjunto NED/CIA. Eso es lo que revela la lectura de un informe publicado por la agencia en enero de 2003, documento en el que nadie reparó en pleno período de preparación de la guerra contra Irak. El informe detalla cómo desea el Departamento de Estado utilizar en lo adelante las organizaciones no gubernamentales.

Bajo el título Ayuda internacional en nombre del interés nacional: Promover la libertad, la seguridad y la oportunidad, el informe nos pone al tanto de las nuevas prioridades de la USAID. La agencia no concebirá ya sus programas con el fin único de aliviar la miseria humana sino que se dedicará más bien a «estimular reformas democráticas» [9].

Ese cambio de política es consecuencia de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional para Estados Unidos publicada por la Casa Blanca en septiembre 2002. La administració n Bush afirma en esa estrategia que Estados Unidos necesita garantizar su propia seguridad instaurando regimenes democráticos en los países enemigos.

Esa es la posición que adoptó la USAID al planear que los regímenes «amigos» sean recompensados mediante la atribución de financiamiento para proyectos de desarrollo mientras que les países «hostiles» serán blanco de programas de «reformas» aplicadas por organizaciones no gubernamentales.

Estas últimas, consignan en efecto los autores, dependen cada vez más de sus fuentes de financiamiento y han perdido, por consiguiente, mucho de su independencia: «las ONG trabajaban antes a buena distancia de donantes gubernamentales, pero con el tiempo esa relación se ha hecho más íntima».

Dicho por lo claro, los gobiernos ejercen actualmente mayor control sobre los programas que financian, lo que abre la vía a su utilización como instrumento. Eso es ni más ni menos lo que propone la USAID. Casi sin disimulo, la agencia explica cómo utilizar las ONG para propiciar golpes de Estado: «Es posible aportar una ayuda a los reformadores que permitirán identificar a los ganadores y perdedores más importantes, desarrollar la construcción de coaliciones y de estrategias de movilización y elaborar campañas de relaciones públicas (…) Ese tipo de ayuda puede representar una inversión para el futuro, cuando un cambio político otorgue el verdadero poder a los reformadores» (página 51).

Eso fue precisamente lo que pasó en Georgia en noviembre 2003. Después de haber sido hasta entonces un aliado siempre fiel de Estados Unidos, el presidente Eduard Shervarnadze se vio súbitamente criticado por Washington en cuanto a su «gestión» democrática en el país, cuando emprendió un acercamiento con la Rusia de Vladimir Putin. Era ese el objetivo de la visita de James Baker III a Georgia, durante el verano de 2003, ocasión en que el ex-secretario de Estado advirtió al presidente georgiano y lo invitó a garantizar la legalidad de las elecciones legislativas. Un discurso que permitió legitimar después la llegada de numerosas organizaciones no gubernamentales con el fin de controlar el escrutinio.

Paralelamente, Washington aplicó al pie de la letra las recomendaciones de la USAID emprendiendo urgentemente el adiestramiento de Mijail Saakachvili como sucesor pro estadounidense. Durante el verano, este jurista, miembro del colegio de abogados de New York y ex-miembro del gobierno georgiano, es invitado a un seminario en Belgrado «para aprender cómo hacer una «revolución de terciopelo» como la de los serbios. El señor Saakachvili recibió instrucciones detalladas que siguió al pie de la letra» [10]. El tal seminario estaba organizado por el Centro para la Resistencia no violenta de Belgrado, ONG subvencionada por el Open Society Institute de George Soros [11]].

Al mismo tiempo, el «filántropo» financia un movimiento de jóvenes opositores -algunos tienen apenas 15 años- para crear en Georgia condiciones con vistas a una sublevación popular. Bajo el nombre de Kmara (¡Basta!), la estructura de esa organización sigue el modelo del movimiento serbio Otpor que había desafiado a Milosevic en Belgrado en el 2000, también gracias a los fondos del Open Society de Soros. Numerosos cuadros de Otpor fueron enviados a Georgia para formar allí a los futuros cuadros de la «revolución no violenta».

El factor desencadenante depende también de organizaciones no gubernamentales. Se trata de poner en tela de juicio la limpieza del proceso electoral durante las elecciones legislativas de noviembre de 2003. Durante estas, los movimientos progubernamentales alcanzan una victoria limitada, seguidas de cerca por la oposición que representan Mijail Saakachvili y Nina Bourdjanadze, la presidenta del parlamento. Pero no son estos últimos quienes iniciarán las protestas sino un responsable estadounidense, Adam Ereli, vocero del Departamento de Estado. Habla de «fraudes masivos» y de «amplias manipulaciones del conteo de votos». Ereli basa sus argumentos en la diferencia existente entre las cifras que anuncia la comisión electoral georgiana, cerca de tres semanas después del escrutinio del 2 de noviembre, y las de «prestigiosas organizaciones independientes» [12].

En este aspecto, el papel de las ONG es también determinante. Los sondeos estuvieron, efectivamente, a cargo de dos organismos diferentes. El primero, la Fair Elections Society (ISFED), financiado por el British Council y, del lado estadounidense, por la USAID y la NED mediante el National Democratic Institute, la International Foundation for Election Systems (IFES) y el International Republican Institute [13].

El segundo sondeo fue realizado por una sociedad estadounidense especializada en análisis electoral, el Global Strategy Group, con la ayuda de la Open Society Georgia de George Soros, de la Eurasia Foundation (también financiada por la USAID y dirigida por un ex- responsable del Departamento de Estado, Charles William Maynes) y de la cadena de televisión «independiente» Rustavi 2, creada en 1994 gracias al financiamiento de George Soros [14].

Paralelamente, asociaciones georgianas de derechos humanos difunden, mediante su sitio en internet y a través de comunicados, informes alarmantes sobre la represión desatada contra la oposición y la omnipresencia de la corrupción.

Estas afirmaciones, de las que se hacen eco constantemente los medios de difusión de Europa occidental, proceden en realidad de una fuente principal: la ONG Liberty Foundation, financiada por la USAID y que hasta mayo de 2003 había sido dirigida por… Mijail Saakachvili [15]. El dispositivo es tan poderoso que no hay posibilidad de fracaso. A finales de noviembre, Eduard Shevarnadze renuncia al poder. Lo reemplaza la presidenta del parlamento Nina Bourdjanadze, hasta la elección, en enero de 2004, de Mijail Saakachvili a la silla presidencial.

Este último no olvidará a la «sociedad civil» que lo llevó al poder. El presentador estrella de la cadena Rustavi 2, Nika Tabatadze, se convierte en segundo del ministro de Relaciones Exteriores antes de ser nombrado presidente de la cadena en octubre de 2004 [16]. El responsable del Open Society Institute en Georgia, Kakha Lomaia, es nombrado ministro de Educación del gobierno de Saakachvili. Otras personalidades pasan con él de la categoría de «miembros de organizaciones no gubernamentales» al rango de miembros del gobierno.

El mismo guión se repitió al parecer en Ucrania en noviembre y diciembre de 2004 [17]. Allí encontramos de nuevo un movimiento de oposición financiado por George Soros, un candidato de oposición muy favorable a la OTAN, sondeos «a boca de urna» realizados por varias ONG financiadas por la NED/CIA y favorables a la oposición, y una campaña de prensa violentamente rusófoba en el seno de la Unión Europea.

El parlamentario estadounidense Ron E. Paul va aún más lejos. Según él, una de las ONG más activas en Ucrania, el International Center for Policy Studies, es financiada por el gobierno estadounidense mediante la Poland-America- Ukraine Cooperation Initiative (PAUCI), organismo subvencionado por la USAID y administrado por la Freedom House [18].

El mismo Viktor Yushchenko es miembro del consejo administrativo de esta organización fundada por el Open Society Institute. Peor aún, el mismo parlamentario norteamericano Ron E. Paul denuncia una sociedad estadounidense de relaciones públicas, Development Associates Inc. que recibió 100 millones de dólares del gobierno norteamericano, esencialmente para garantizar la cobertura de la «revolución naranja» en Ucrania [19].

Una nueva forma de ingerencia está naciendo. Mediante la utilización de elementos de la «sociedad civil», tiene como método esencial el de sembrar la duda sobre los procesos electorales y organizar importantes campañas de propaganda para denigrar a los dirigentes que Washington decide eliminar.

Además de los dos recientes ejemplos, países como Venezuela, Zimbabwe y Bielorrusia son actualmente blancos de presiones similares, hasta ahora sin éxito. Un proyecto de organizaciones especializadas en la supervisión de elecciones, el European Network of Election Monitoring Organizations (ENEMO), nació en septiembre de 2001.

La enumeración de los asociados -entre otros, la OSCE, el National Democratic Institute y el Open Society Institute- es suficiente para tener una idea de los intereses que defienden. En ese dispositivo, el papel de catalizador corresponde a las ONG. Hace diez años se sospechaba ya que, bajo la cobertura de la acción humanitaria, muchas de ellas realizaban trabajo de inteligencia con vista a la preparación de intervenciones militares.

El mundo vive hoy al ritmo de la CNN. Lo que importa no es la realidad de una revolución o de un golpe de Estado sino la imagen que se da del hecho. Es por eso que ciertas organizaciones no gubernamentales están siendo llamadas hoy no solamente a informar sino a intervenir directamente en el seno de los regimenes, como caballos de Troya.

 

x Tribuna Boliviana 

Kikoweb 

 


Notas

[1] Ver: «La Albert Einstein Institution: no violencia según la CIA», por Thierry Meyssan, Voltaire, 10 de febrero de 2005.

[2] «When NGOs Attack : Implications of the Coup in Georgia», por Jacob Levich, Counterpunch, 6-7 de diciembre 2003.

[3] Ver: «George Soros, especulador y filántropo», Voltaire, 3 de febrero de 2004.

[4] No es menos cierto que el generoso donante dispone siempre de un importante medio de presión sobre la organización que financia: la posibilidad de no renovar su subvención. Un elemento muy real para las ONG aquí mencionadas, tanto más cuanto que el Open Society Institute ocupa actualmente una situación excepcional en el «mercado» de la filantropía, lo que hace que sea muy importante la posibilidad de conservar su aprobación.

[5] Ver: «¿AFL-CIO o AFL-CIA?->article123396]», por Paul Labarique, Voltaire, 19 de enero de 2005; «1962-1979: La AFL-CIO y la contrainsurgencia sindical», Voltaire, 19 de enero de 2005.

[6] «La USAID y las redes terroristas de Bush» por Edgar Gonzales Ruiz, Voltaire, 15 de julio de 2004.

[7] Desde 2003, Estados Unidos emprendió un amplio proyecto de ayuda a los países en vías de desarrollo en el seno de una nueva agencia, la Millenium Challenge Corporation. Esta exige que los países beneficiados organicen la liberalización de sus economías y su apertura a los inversionistas extranjeros. Reclama además importantes reformas políticas muy similares a verdaderos cambios de regímenes. Ver «Millenium Challenge, colonialisme libéral», texto en francés, por Paul Labarique, Voltaire, 19 de febrero de 2004.

[8] «USAID Director Keeps an Eye on Long-Term Recovery», por Robin Wright, Washington Post, 6 de enero de 2005.

[9] Foreign Aid in the National Interest : Promoting Freedom, Security and Opportunity, USAID, enero de 2003.

[10] «’It looks disturbingly like a coup’», The Guardian, 25 de noviembre de 2003.

[11] «US-Supported OTPOR now Ignites Ukraine», Zaman, 27 de noviembre de 2004.

[12] «Washington dénonce l’élection en Géorgie et désavoue Chevardnadzé» (Washington denuncia la elección en Georgia y desaprueba a Chevardnadzé), por Christophe de Roquefeuil, AFP, 20 de noviembre de 2003.

[13] Ver el sitio de la USAID Georgia.

[14] Ver: «Médias audiovisuels: qui détient le 4ème pouvoir en Géorgie?», par Célia Chauffour, Regards sur l’Est, n°35, enero-marzo de 2004.

[15] «Georgia human-rights organization accused of meddling», Zviad Pochkhua, The World Paper, 1ero de mayo de 2003.

[16] «Géorgie: la chaîne TV Rustavi 2 aux mains de l’ex-numéro 2 du ministère des Affaires étrangères», por Célia Chauffour, Regards sur l’Est, n°35, 13 de octobre de 2004.

[17] Ver: «Ucrania: la calle contra el pueblo», Voltaire, 29 de novembre de 2004.

[18] «Freedom House: cuando la «libertad» no es más que un pretexto», Voltaire, 3 de enero de 2005.

[19] «US Hypocrisy in Ukraine», Ron E. Paul Statements, 7 de diciembre de 2004.

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